10 febrero 2009

Está en la sala de recuperación...


Hace unas semanas el desgraciao de mi gato empezó a mear sangre, y cuando digo desgraciao no hablo de la típica persona que se arrastra por la vida apesadumbrada y negativa, sino hablo del típico desgraciao, ese al que le pasan cosas chungas sin razón...

Naces en el seno de una familia acomodada, pero te echan a la puta calle según eres destetado del pecho de tu madre. Te recupera una sociedad protectora y a los cuatro días esos tipos tan majos te convierten en Farinelli. Te recogen unos afables quinquis (como Lack y yo) y una gata recelosa (Suse) amenaza día y noche tu existencia. La felina es castrada y con ello se le bajan los humos, comienzas a torturarla tu, pero a los cuatro días meas sangre... jooooodeeeer Apache, eres un desgraciao...

Obviando los temas de presupuesto que no son "tan" irrelevantes, es un autentico calvario tener un gato con incontinencia, pisar sobre húmedo, revisar el sofá antes de sentarse, olerse la ropa como el chucho a culo ajeno o decorar tu dormitorio con alfombras marca "Publico", son algunas de las bondades del pobre animalillo. Hay gatos que matan bichos y te los dejan en el felpudo... el nuestro se mea en el felpudo.

Por otra parte, es curiosa la expectación que suscita entre los compañeros los comentarios al teléfono del tipo .- Pero ya ha salido de la anestesia? y qué tal la operación? habéis tardado más, no?
Lo más variopinto son los repertorios de risas cuando dices que no es ningún familiar o colega que es el gato, que tiene piedras y cistitis... (a parte de una afección gástrica crónica que según el veterinario, no debería generar problemas... ya...)

La verdad es que estos "elegantes" felinos domésticos pierden mucho con el caperucho de plástico a modo de lampara que los ponen para que no se amorren a las cicatrices... son como embudos andantes. Algunos deciden apalancarse, otros como Apache pasean sus miserias por la casa, balanceándose con la cadencia de una cabra a la que la pesan mucho los cuernos.

En definitiva, son experiencias que llenan de... de nada al que las paga y de languidez al que las sufre, asi que amigos, cuidado con los gatos regalados que podéis fundiros el sueldo en arreglillos de mecánica, chapa y pintura, y acabar con más informes médicos por casa que en la consulta del Dr. House.