22 mayo 2006

De como la lorza ignominiosa ataca a la guarrera del antifaz o ¡KIERO PANZETA!


El domingo fui victima clara de un ataque de fregonazo, esto es: la fregona se venga de estar varias horas chupando la mierda del suelo y te cruje la espalda.
Además de este inusitado ataque por parte de este tan españolista invento (por aquí yo veo matices de venganza), se une los 3 kilitos que he cogido y que mi hernia discal escupen.

Resultado, hoy he bajado al super y me he armado de valor. Nada de hamburguesas, snack y cerves… Coliflor, lechuga, tomates, champiñones, kiwis, berberechos, pimientos (de diferentes variedades), soja, te al limón y aquarius… entre otras asquerosidades. Y es que, hermanos, tengo que hacer desaparecer esos (entre otros) kilos antes de que un agudo dolor de espalda me obligue a postrarme en una cama como en épocas pasadas.

La tan reconfortante experiencia consistió en…

Un buen día Carol se levanto de la cama después de haber pasado unas “pocas” horas de fiesta (unas 30 +o-) y un crujimiento general la recorrió el alma. Cuando el mareo y el espasmo la abandonaron en tan esteriotipada posición reconoció a su amiga la escoliosis lumbar. Y dijo - ¡Coño! Grandisima hija de puta, cuánto tiempo sin verte!!... Pero no recibió respuesta… entonces se dirigió de mala ostia al médico que la mandó (así como que no quiere la cosa) al hospital a urgencias… Tras varias pruebas determinaron que tenía una preciosa hernia discal con pinzamiento del nervio ciático… ¡¡Carol no podía para de reír entusiasmada por tan “simpática” afección!!

Todo a partir de aquí fue alegría y descontrol, inyecciones intramusculares diarias durante semanas, mantas eléctricas, miles de relajantes musculares (que solo relajaban la polla y como Carol no tenía pues como quien tiene tos y se arrasca los cojones, vamos). Un buen día Carol se dejo caer al suelo desde la cama, como hacía cada mañana, mandó a tomar por culo la medicación, pidió el alta y se fue a currar.

En el trabajo todos estaban muy felices y contentos por tan “simpática” afección, comparaban entre amables carcajadas a Carol, con el jorobado de Notre Dame por las “graciosas” poses que tomaba cada vez que se levantaba de la silla y ¡claro! Con Marty Feldman en su inolvidable papel de “Aigor”, cada vez que Carol emprendía una osada carrrerilla hasta la impresora.

Todo fueron vino y rosas hasta que los malvados médicos la enviaron tres meses más tarde a hacer hidroterapia, que es una gimnasia muy bonita que se hace cuando uno no puede mover el cuerpo fuera del agua. Entonces ante el horror de los ojos de Carol, se encontró en una piscina de agua caliente entre ocho ancianos rondando los 67…+80… Curiosamente, Carol era la más joven pero la pobre miserable tuvo que solicitar que el Sr. Amador de 82 años le cediera la esquina de la piscina porque era mas cómoda para hacer los ejercicios.

A Carol se le apareció su futuro de jubilada, de repente, en filminas ante sus ojos y esa noche se tuvo que ir de cerves para olvidar que de vieja acabaría con un gorro de baño de flores, con el tamaño de un leon marino hablando de los personajillos de la tele y haciendo chistes picaruelos, en una piscina de agua caliente mientras elevas lentamente las rodillas al pecho.

2 Comments:

Anonymous Sergio farfullo...

¿Ya estás jodida otra vez? :S
Cuidate mas, Carol, que aun eres joven.

13:46  
Blogger Carol farfullo...

Trato de estarlo por lo menos 1 vez cada 10 días XD

Naaaa, cosa de un poco de ayuno y curado.

Has dicho joven????????? cielos!! es un cumplido????????

15:57  

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