20 febrero 2006

Post-itivos.

Hay días que se viven y días que nacen con la condena de tener que ser vividos.Cuando las lagrimas no borran los olores, y una boca sin dientes pregunta que paso esta vez.
Otra vez todo mal, y mientras miro sus caras de gente normal, me doy cuenta de que mi vida nunca será así y no se si me alegro. Condenada a ser un ejemplo, un mal ejemplo pero el mejor de su categoría.

Rumiando mis despropósitos y vomitando mis propias palabras, tan llenas de buena voluntad predestinada a ser diluida. Hoy ni mi amado Jamiroquai me levanta, es más, me da ganas de llorar más…