24 febrero 2006

+ de lo mismo o aburriendo al personal.

Empiezo a escribir dando la hora.

Son las 21:47 y espero a ver cuanto aguanto sentada antes de salir corriendo al agujero. Ya me estoy bebiendo el vino de cocinar, agradables sorpresas nos depara el tener alcohol en todos los armarios de la casa. Cuando se acaba el whisky, nos encontramos la petaca. Cuando se acaba todo, el vino de cocinar.
Y así es la vida de perra, de asquerosa y arrastrá.

No hay mucho estimulo, es siempre lo mismo y no entiendo si es que la vida se ha vuelto de repente tan cutre o es que todos sufrimos de lo mismo, de la edad. Acelerados y descolocados hemos llegado hasta aquí y nuestros mejores momentos están afectados por algo más, drogas legales o ilegales, alcohol o una sonrisa de mentira metida entre las piernas. Otras drogas.

El caso es que miro a mi alrededor y veo caras angustiadas, desfiguradas buscando el sentido de la calle y preguntándose que me pasa. Gente hasta los huevos y pasaos. Sobraos a los que les falta todo y ansiosos en la abundancia.

Cuando decidí estudiar filosofía fue con la sana intención de hacer algo bueno por la gente, convencida de poder aportar algo. De repente, no se como, estoy yo en el vórtice del huracán. Perdida y triste. Cansada y agresiva. ¿Y ahora que? Buscando soluciones poco practicas pero muy sinceras, nobles.

Descamino el camino andado mentalmente y trato de encontrar puntos de inflexión, y solo encuentro un revuelto de vivencias sin pies ni cabeza, aleatorias, indisciplinadas, extrañas, surrealidad pura. Y entonces abres los ojos y te das cuenta de que es mentira que no hay nada controlable, que solo podemos aprender a esquivar y a cazar. Que la vida es viento a veces templado y suave, y otras, ardiente y lleno de arena como en un desierto de Almería.

Me alegra comprobar que todavía hay ciegos de la fe. Yo desde luego hace tiempo que perdí toda la inocencia, soy bastante tonta pero escéptica y triste. Joder, cuantas hostias, demasiadas para seguir creyendo en algo. Miro con disimulado desencanto a los enamorados, los niños y los académicos. Vaya película te tienes montada… ya te caerás del guindo…

En fins, con este mensaje de asko y odio me despido. Esperando levantarme hecha mierda, durando un día más. Hay que joderse que tontería… que tontería y que mierda más gorda.