30 enero 2006

Para que tanto esfuerzo.


Tratas de equilibrar la balanza, pero todo pierde. No creo que merezca la pena, no me compensa tanto dolor. Y pasa el tiempo y todo sigue siendo igual o peor, y todo lo que conseguiste se evapora entre risas mudas, y te das cuenta de que no tienes nada, que no eres nada porque no tienes nada que decir.

Que sigues contando los días al revés, echando cálculos de los días que te quedan de sufrir y pensando porque no hay valor, que valor tiene seguir. Porque te levantas si no tienes porque y te das cuenta de que eres un pringao más con miedo a salir por peteneras. Que te han atado y ahora te jodes!

Pobre perdedor. Pobre. Ahora tiemblas cuando no hace frío, empiezas a detestarte y a reirte de lo bien que lubricas por el culo. Miras la pared y te das cuenta que no deseas nada. Que no hay nada que te alivie, que has perdido otra vez. Has perdido las ganas de moverte, de reir y que aunque no quieres, lloras y no sabes por qué, porque esto es lo de siempre. Otro deja vu, otra vez y para que? Te preguntas si mañana será otra vez, y no compensa…

Todos los pasos que diste están mal, no caminabas, tropezabas con estilo. Ahora sigues mirando el camino hecho y sigues sin comprender como estas aquí. Es un error, no puede ser, es imposible que todo este tan vacío, que sigas en la salida. Que sigas deshilachandote cada maldita noche. ¿Dónde has llegado? A ninguna parte.

Y despertar sin descansar porque el cansancio ya es infección. Y la cura, no la conoces. Patologías del corazón. Si tus ojos te duelen, sacatelos pero sin corazon no se vivir… Maldita sombra que hago bajo el sol que tanto detesto. Porque me aleja de mi felicidad. Porque siempre el sol me robo la felicidad.