01 enero 2006

Lo bueno de la nochevieja lo emiten al día siguiente.


Heme aquí viendo el tradicional concierto de año nuevo en la primera. Qué maravilla!, sobre todo la cara de felicidad de la orquesta cuando tocan ese ritmo frenético que también existe en clásica con una polka o una marcha militar. Emiten desde Viena, la dirección es de un tal Mariss Janson, este año no sale el japonés de todos los años (‘taba mayor…) pero este letón es una de las mejores batutas del momento. Sin duda no hay mayor placer en la vida que disfrutar de un concierto sabiendo, apreciando la plenitud en la cara de los intérpretes y en este caso, del dire. Mezcla sorprende y perfectamente ensamblada de estilos dispares. Muy fresco.

El año nuevo me encontró jugando al Tekken y bebiendo whisky. Para mi una noche más, igual que las demás. Bajé un rato a la Galia, mucha peña disfrazada, muchos endrogaos y me abrí a las dos horas. Prefiero un jueves cualquiera de octubre o febrero que estas noches de absurdo fervor fiestero. Odio a los domingueros de cualquier calaña.

Ayer recibí las fechas de los exámenes. Empieza la cuenta atrás, me fumo un cigarro muy tranquila porque al menos en mi casa nadie me toca los cojones y a disfrutar con la filarmónica vienesa.

Un domingo sin resaca… extraño…