03 noviembre 2005

Gélidas apreciaciones.

6:30 de la mañana, asoma la cabeza el invierno y no hay momento en el día más desgarradoramente sincero para notarlo. Esa humeda y sutil capa de frío en los cristales de los coches parece figuración para que se te encoja el alma y los hombros nada más salir de casa en acto reflejo. Como si el ayuntamiento dispusiera de unos funcionarios en horario nocturno para esparcir esta escenografía acojonante, para darnos a los madrugadores motivos para esconder la cabeza entre los cuellos de nuestros abrigos y sumirnos en nuestros discretos pensamientos. Como fin: fomentar la reflexión del personal y esa triste paz en forma de vaho que se expira...

Todo es silencio en las calles, me asusta y le meto al Ipod más caña a estas horas. No soporto esta noche oscura, con el pelo aún mojado de la ducha y el silencio mortecino de esta panda de desgraciaos que nos helamos los huesos en una marquesina de autobus a las 6:30 de la mañana.

1 Comments:

Anonymous Aguilar farfullo...

¡Animo! :-D

12:40  

Publicar un comentario

<< Home