12 agosto 2005

Hechos que echo de menos.


Recuerdo como hace tiempo tenía un remedio infalible para los estados de ánimo negativos, si estaba cabreada o triste solo tenía que esperar a la noche meterme en la cama, dormir y al día siguiente, como por arte de magia, me levantaba feliz y contenta.

No recuerdo cuando eso dejó de pasarme, pero en días como hoy sigo metiendome en la cama con la esperanza de que el amanecer me encuentre en paz y armonía.

Pero ya no pasa, y me aterra la sensación de llegar a estar triste toda la vida.