10 agosto 2005

El mito del escurreplatos

Y hallándose ella en pie junto al quicio de la puerta viose desbordada por la ira al contemplar con estupor como tras un exiguo enjuague a la dulcera y teniendo esta aun restos de saín, depositola él en el anaquel superior del escurreplatos filtrandose los restos de agua ponzoñosa sobre el cristalino vidrio de los vasos que bajo aquel reposaban…

Encendiose la mecha ante la infamia y reprochole ella el agravio, respondiola pues, con un silencio indolente y el sutil sonido de la boca al deglutir. Limpiose él las manos en sus posaderas, y tomando la dulcera la deposito de nuevo en la pila, abandonando en pos, de un aliento, la pieza…

3 Comments:

Anonymous perchademadera farfullo...

ay.
besi.

14:50  
Blogger Carol farfullo...

:)))))))))

15:02  
Blogger Carol farfullo...

percha, estas colgada...

15:05  

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