16 julio 2005

No se admiten más recesos.

Indicativos inequívocos de que ha llegado el momento de ordenar y limpiar tu piso:

  • Usas como platos los envases de las pizzas. Los platos están sucios y repartidos entre:
    A) El lavavajillas
    B) El resto de la casa
  • El lavavajillas tiene un olor macilento a medio camino entre una ciénaga y un laboratorio de experimentación con hongos. Además un pequeño cultivo de moho se ha hecho con el poder en la bandeja superior y ¡avanza hacia la inferior a gran velocidad!
  • El espejo del baño tiene tanta mierda que tienes que hacerte señales con una linterna para saber más o menos donde estas.
  • Planchas la ropa en una silla, las mesas están al completo o en su defecto, sospechosamente adherentes.
  • Tienes en el sofá “El País” de cuando los juegos olímpicos se iban a hacer en Madrid (juas juas juas).
  • El polvo de los muebles se puede coger con una cucharilla de café y los pelos del suelo en el baño, con una pala.
  • Dudas sobre el color original de las sabanas, pero estás seguro de que no tenían ese extraño olor “afrutado”.
  • Sistemáticamente caminas rodeando la mancha pegajosa que hay en el pasillo y ya no te sobresalta la pelusilla negra con forma de cucaracha del esquinazo, ahora la sonries recordando los sustos que te dió (NOTA: ¿se asustaran las cucarachas de las pelusas?).
  • Ni los gatos paran ya por tus terrazas, tienen miedo del pequeño ejército de botellas para reciclar.

Dicho esto, y una vez comprobado que cumplo con todos estos requisitos (y algunos más que por salvaguarda de mi dignidad no expondré) me dispongo a proceder con la susodicha tarea.

En caso de que pasen varios días y no tengan noticias mías, les ruego encarecidamente se pongan en contacto con las autoridades locales en el 112 y procedan a dar señal de alarma, probablemente el cultivo de moho del lavavajillas me haya hecho prisionera y se haya hecho con el poder del resto de la casa…