Hace unas semanas el desgraciao de mi gato empezó a mear sangre, y cuando digo desgraciao no hablo de la típica persona que se arrastra por la vida apesadumbrada y negativa, sino hablo del típico desgraciao, ese al que le pasan cosas chungas sin razón...
Naces en el seno de una familia acomodada, pero te echan a la puta calle según eres destetado del pecho de tu madre. Te recupera una sociedad protectora y a los cuatro días esos tipos tan majos te convierten en Farinelli. Te recogen unos afables quinquis (como Lack y yo) y una gata recelosa (Suse) amenaza día y noche tu existencia. La felina es castrada y con ello se le bajan los humos, comienzas a torturarla tu, pero a los cuatro días meas sangre... jooooodeeeer Apache, eres un desgraciao...
Obviando los temas de presupuesto que no son "tan" i
rrelevantes, es un autentico calvario tener un gato con incontinencia, pisar sobre húmedo, revisar el sofá antes de sentarse, olerse la ropa como el chucho a culo ajeno o decorar tu dormitorio con alfombras marca "Publico", son algunas de las bondades del pobre animalillo. Hay gatos que matan bichos y te los dejan en el felpudo... el nuestro se mea en el felpudo.
Por otra parte, es curiosa la expectación que suscita entre los compañeros los comentarios al teléfono del tipo .- Pero ya ha salido de la anestesia? y qué tal la operación? habéis tardado más, no?
Lo más variopinto son los repertorios de risas cuando dices que no es ningún familiar o colega que es el gato, que tiene piedras y cistitis... (a parte de una afección gástrica crónica que según el veterinario, no debería generar problemas... ya...)
La verdad es que estos "elegantes" felinos domésticos pierden mucho con el caperucho de plástico a modo de lampara que los ponen para que no se amorren a las cicatrices... son como embudos andantes. Algunos deciden apalancarse, otros como Apache pasean sus miserias por la casa, balanceándose con la cadencia de una cabra a la que la pesan mucho los cuernos.
En definitiva, son experiencias que llenan de... de nada al que las paga y de languidez al que las sufre, asi que amigos, cuidado con los gatos regalados que podéis fundiros el sueldo en arreglillos de mecánica, chapa y pintura, y acabar con más informes médicos por casa que en la consulta del Dr. House.